Ella dejó salir sus demonios, pero nadie estuvo allí para salvarla del infierno.
Ella dejó salir la tristeza, pero nadie estuvo allí para consolarla.
Ella dejó salir el llanto, pero nadie estuvo allí para secarle las lágrimas.
Ella perdió la sonrisa, pero nadie estuvo allí para devolvérsela.
Ella perdió la esperanza, pero nadie estuvo allí para ayudarla a encontrarla.
Ella dejó de cantar, pero nadie reclamó su voz.
Ella dejó de ser ella, pero nadie la extrañó.
Ella lo perdió todo, pero nadie le dió nada.
Pensamientos plasmados en letras
viernes, 18 de julio de 2014
Ella
miércoles, 9 de julio de 2014
Tú.
Tu sonrisa.
Tu mirada.
Tu estatura.
Tu voz.
Tus labios.
Tus palabras.
Tus manos.
Tu corazón.
Tu cuerpo.
Tus chistes.
Tú.
Tu mirada.
Tu estatura.
Tu voz.
Tus labios.
Tus palabras.
Tus manos.
Tu corazón.
Tu cuerpo.
Tus chistes.
Tú.
Perfecta
Tú. Con una sola palabra puedo describirte y esa es perfección. Porque sí, para mi lo eres. Eres perfecta en cada segundo. Perfecta al sonreír. Perfecta hasta en la tristeza. Una vez me dijeron que cuando piensas que una persona es perfecta es porque la amas. Al parecer te amo. O tal vez no. Tal vez sólo es la lujuria y el deseo que siento por ti que me hace creer que esto es amor. Sea lo que sea, sólo sé que a veces me hace daño. Pero te amo. Con todo y el dolor. Porque amo todo de ti. Incluso tus imperfecciones perfectamente imperfectas. Amo tu mirada cuando me la diriges, tan profunda y constelada. Amo el fruncir de tu ceño cuando piensas demasiado. Amo como tu nariz hace un pequeño pliegue cuando achinas los ojos. Amo la comisura de tus labios, que solo han conocido lo míos una vez y por error. Amo tu sonrisa, tan pura e inocente que me da una paz infinita. Amo tus manos que traviesa-mente se entrelazan con las mías. Amo tus brazos, que son tan cómodos en un abrazo. Amo tu cabello, sedoso, brillante, con tu aroma característico ¡Ah! Tu aroma, tu dulce aroma que para mí es más adictivo que una droga. Amo tus hombros, en los que he reposado mi cabeza de vez en cuando. Amo como parece que mis brazos han sido moldeados a tu cuerpo al abrazarte. Amo cada una de tus muecas, tan infantiles y tiernas pero con una sensualidad endemoniada. Te amo hasta cuando te enojas conmigo, porque esa mirada y esa mueca que me regalas me enamora el alma. Amo tu forma de ser tan sublime, generosa, caritativa, con un montón de adjetivos que mi pobre conocimiento no me deja expresar. Amo ese lunar que tienes en la espalda, que me vuelve loca cuando lo veo. Amo los pequeños hoyuelos en tu baja espalda, en los cuales mi mirada se pierde. Amo tus ojos de color café. Amo tu voz tan melódica y dulce. Te amo cuando cuantas y piensas que nadie te escucha. Y podría decirte un montón de cosas más, pero nada sería suficiente. Y así se queda tu imagen en mi mente, tan bella y dolorosa. Y sólo puedo atinar a decirte... te amo.
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