Ella dejó salir sus demonios, pero nadie estuvo allí para salvarla del infierno.
Ella dejó salir la tristeza, pero nadie estuvo allí para consolarla.
Ella dejó salir el llanto, pero nadie estuvo allí para secarle las lágrimas.
Ella perdió la sonrisa, pero nadie estuvo allí para devolvérsela.
Ella perdió la esperanza, pero nadie estuvo allí para ayudarla a encontrarla.
Ella dejó de cantar, pero nadie reclamó su voz.
Ella dejó de ser ella, pero nadie la extrañó.
Ella lo perdió todo, pero nadie le dió nada.
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